Vamos a comprar un poeta me ha gustado. Transmite algunas ideas de forma muy original que me han llevado a pensar, no solo en la poesía, sino en mi trabajo como mediadora lectora y coordinadora de clubes de lectura, que son, para mí, espacios donde se genera belleza, donde se imagina, se inventa, se comparte, disfruta y aprendemos unos de otros.
Si te compras un poeta, puede que baje tu cuenta corriente, pero vas a llenar tu mente. Si te compras un poeta, quizás no tengas un pantalón para cada día, pero podrás imaginarlo o, simplemente, no darle importancia. Si te compras un poeta, puede que dediques más minutos a mirar a través de las ventanas y veas cosas que no esperabas. Si te compras un poeta, puede que tu cabeza no esté luchando con los números y tengas más ganas de dar los buenos días.
Si te compras un poeta, puede que te apetezca compartir anécdotas con los tuyos.
Si te compras un poeta, puede que te gusten más el otoño y el invierno, incluso todas las estaciones.
Si te compras un poeta, puede que se te quiten las ganas de discutir y tengas más ganas de vivir.
Como dice Afonso Cruz en este libro “un tenedor o unos alicates poseen una utilidad evidente y, en ese sentido, siempre tendrán más valor que un verso, pero ha hecho falta inventar el tenedor y los alicates. Y, para ello, ha hecho falta imaginarlos, crearlos”.
Yo, si fuera tú, me compraría un poeta.

Vamos a comprar un poeta
Afonso Cruz
Traducción de Rita da Costa
Libros del Asteroide, 2025